Es innegable que estamos ante la generación del auge de las metodologías musicales. Sistemas como  Willems y  Suzuki se hicieron mundialmente conocidos en la segunda mitad del siglo XX. En España este conocimiento y aplicación es mucho más reciente. En esta entrada desglosaremos las bases del Método Vento de Educación Musical Temprana.

Hace 2500 años Platón dijo:

“la música es el Arte educativo por excelencia. Llega hasta el alma y la forma en la virtud”

Los precursores de la educación musical temprana

Maurice Chevais, Emile Jacques Dalcroze, Maurice Martenot, Edgar Willems, Carl Orff, Zoltan Kodali y Shinishi Suzuki fueron grandes músicos y grandes pedagogos musicales del s.XX.

Rompieron con un sistema de enseñanza musical obsoleto en el que sólo los más “aparentemente dotados” podían prevalecer. Sistemas que abordaban el conocimiento musical desde lo abstracto, teórico y repetitivo sin tener en cuenta la edad ni características del alumnado. Pero… ¿cuántos grandes músicos quizá quedaron en el camino simplemente por no ser beneficiarios de un sistema que les ayudara a despertar sus capacidades musicales? ¿A cuántos se tachó de no dotados de talento simplemente por no mostrar genialidad en los inicios?

Estos pedagogos idearon nuevas técnicas de enseñanza musical basándose esencialmente en la música como lenguaje verbal. Idearon recursos para que los más pequeños entendiesen esta nueva forma de comunicación y asentaron las bases de lo que hoy se conoce como educación musical temprana. Temprana porque comprobaron que es altamente beneficioso aprovechar la primera etapa de la vida por las altas capacidades de aprendizaje que el ser humano presenta en sus primeros años de desarrollo.

Es un hecho que todo el mundo puede aprender un lenguaje hablado. Por lo tanto es innegable que todo el mundo puede aprender el lenguaje de la música. Sólo hay que saber despertar las capacidades musicales según las características de cada persona y empezar a trabajar con coherencia.

¿Qué metodología musical es la mejor o la más adecuada?

Seguramente mucha gente se ha hecho esta pregunta que consideramos imposible de contestar. No existe una metodología mejor que otra. Todas ellas sentaron las bases de lo que la educación musical temprana es hoy en día, cada una a su manera.

En Vento escuela de música creemos que la mejor metodología es la que un profesor desarrolla bajo su propio estudio y experiencia. Hay que aprender de los grandes músicos y pedagogos que nos precedieron para cultivar un sistema acorde a los principios y valores de uno mismo.

¿Por qué la educación musical temprana?

Deportes, danza, música, teatro…son los ámbitos que los progenitores suelen buscar a la hora de complementar la educación de los hijos.

La palabra complementar lleva implícito el rellenar los huecos o carencias que se deducen de la enseñanza obligatoria. Lo primero que debemos tener en cuenta es que la etapa de educación obligatoria ha dejado muy de lado (desde siempre además) las disciplinas artísticas. Pero no solo se trata de una cuestión política y legal. La sociedad española no ha sido muy proclive a las posibilidades de apostar por la educación artística. De hecho, aún estamos a la cola de la mayoría de países europeos (inversión en formación, infraestructura, relevancia social…)

La educación artística, sea del palo que sea, es aquella que nos proporciona y potencia nuestras capacidades imaginativas. Nos vuelve más creativos y espontáneos así como también más sensibles ante el mundo que nos rodea. Desarrollar capacidades como la improvisación nos proporciona herramientas valiosísimas para enfrentarnos al mundo real, no solo en términos de arte. Volvernos más sensibles ante la belleza nos hace ser personas con más capacidad de disfrute y, por ende, más completas.

Empezar a trabajar y desarrollar estos parámetros desde los cuatro años, hará que los alumnos interioricen la música como lo que es; un lenguaje inherente al ser humano. Una necesidad de comunicación y expresión.

El método Vento de Educación Musical Temprana

¿Cómo surge el Método Vento? ¿Por qué no aplicamos un método ya preestablecido? Está claro que en Vento creemos en la Educación Temprana.

Nuestra trayectoria, tanto en época estudiantil como profesional, nos ha llevado por diferentes países y hemos conocido a una gran variedad de músicos con una amplia sabiduría que aportar.

“Si se educa bien el oído de un niño pequeño, se puede ampliar su percepción auditiva de forma exponencial a la edad edulta”

Gilles Millière (profesor del Conservatorio Nacional de París)

Cuando decidimos abrir Vento escuela de música en el año 2015, reflexionamos muchísimo acerca de la situación de la educación musical en España.

En los años previos habíamos trabajado en varias ciudades del país. En estos lugares nos dimos cuenta de cuáles eran las carencias reales que surgían. Éstas tenían mucho más que ver con cuestiones relacionadas con prejuicios y modo de ver el arte y la música en particular que con aplicar métodos pedagógicos preestablecidos.

Notamos que aplicar un método llamémoslo Willems, Suzuki… no cubrían todas las carencias que siempre se achacaban al sistema tradicional y obsoleto. Sin duda, estas nuevas metodologías aportaban soplos de aire fresco, muchísimas mejoras. Pero, a nuestro entender, faltaba algo. En primer lugar comprobamos que la mezcla de distintas técnicas de distintos sistemas hacía más rico el aprendizaje. También la aportación de nuestra propia experiencia y la de músicos con valía innegable sumaba. Y por último, fue determinante analizar el lugar y el conjunto de circunstancias donde íbamos a enseñar. Esto es contextualización.

Así que, teniendo en cuenta todo esto, empezamos por construir un equipo altamente cualificado integrado por ocho personas de máxima titulación en sus respectivas especialidades para trabajar sobre los pilares del método de educación musical temprana Vento. Teníamos muy claro que éste era un trabajo en equipo y en continua evolución.

A lo largo de estos dos años de vida del proyecto hemos ideado, adaptado e incluido nuevas ideas a cada paso. Las primeras generaciones van creciendo y nosotros somos testigos de cómo empieza a germinar lo que, con dedicación y todo el cariño, hemos ido sembrando.

 

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