Muchos padres y madres se plantean en esta época la opción de las actividades formativas extraescolares. Se busca, sobre todo, complementar la formación en las disciplinas que menos atención reciben en las enseñanzas generales obligatorias. Las asiganturas con menos nivel de profundización suelen ser los deportes y las artes. Tenemos una serie de pautas que creemos interesantes para aquellos padres y madres que opten por las clases de música.

La música cuenta con múltiples ventajas. Lese puede ayudar a encontrar el equilibrio emocional, a practicar buenos modales, adquirir un mejor dominio de las matemáticas o la lectura. La música tiene muchos beneficios en la educación y a continuación podrás encontrar algunos de ellos.

  1. Mejora las habilidades académicas. Mediante la comprensión de compás, ritmo y las escalas, los niños están aprendiendo a dividir, crear fracciones y reconocer patrones. Parece que las conexiones de música en el cerebro de un niño le ayuda a entender mejor otras áreas de matemáticas.
  2. Desarrolla habilidades físicas. Existen algunos instrumentos como los de percusión que ayudan a los niños a desarrollar habilidades motrices y también de coordinación; requieren movimiento de manos, brazos y pies. Los instrumentos de cuerda y teclado como el violín y el piano, exigen diferentes acciones de la mano derecha e izquierda de forma simultánea.
  3. Se mejoran las habilidades sociales. Las clases en grupo requieren la interacción con otras personas y también mejorar la comunicación, además de fomentar el trabajo en equipo. Los niños deben colaborar para crear la música de forma simultánea, adaptándose al compás. Es importante que los niños conozcan y comprendan la parte más individual en un conjunto amplio.
  4. Potencia la disciplina y la paciencia. Tocar un instrumento ayuda a los niños a ser perseverante a través de las horas, meses e incluso años de práctica antes de que puedan alcanzar unas metas específicas,tales como memorizar y tocar una pieza en solitario.

Cuando finalmente decides apuntar a tu niño/a  a clases de música, siempre está la duda de si apuntarlo a clases individuales, donde supones que es un aprendizaje único para él que será más centrado y posiblemente avance más, o de forma grupal, donde tu niño/a mejorará en habilidades sociales, y además de aprender música podrá hacerlo con sus compañeros. Por ello, una iniciativa u otra siempre será acertada. Aun así, podemos encontrar diferencias que quizás nos sean útiles para elegir entre una opción u otra según lo que cada persona priorice.

Entre las ventajas que encontramos sobre las clases grupales de música, están:

  1. Hacer actividades en grupo es beneficioso para los niños porque les hace darse cuenta de que no todos son iguales,ni piensan de igual manera. Al no relacionarse con sus amigos de siempre y tener un objetivo común, hay un intercambio de experiencias y aprenden rápidamente. Pero también debemos estar atentos para que se involucren todos los niños y al final todos consigan aprender música uno de los otros.
  2. Cuando la información es compartida y se busca el mismo objetivo,fluyen más ideas y la creatividad es más alta, lo que no se le ocurre a uno, se le ocurre a otro y unas ideas llevan a otras, entrando en un bucle muy interesante para el aprendizaje y dando mejores resultados. De esta forma, pueden encontrar mejores formas para aprender música, nuevos métodos y al final conseguir una sinergia donde todos.
  3. Es un enriquecimiento del intercambio de ideas y experiencias que llevará a los niños a saber aceptar críticas, a ser más comunicativos, generosos, solidarios, responsables, a entender y a aceptar lo que significa un compromiso y, por tanto, a que tengan más confianza en ellos mismos.
  4. Trabajar en grupo, claramente, refuerza las relaciones interpersonales. La importancia del profesor en el aula es fundamental para incentivar a los alumnos a ser activos, participativos y no dependientes. Debe decidir, según su criterio, el número de niños que formarán el grupo y hacer diversas actividades, ¿por qué no?, también fuera del aula. El profesor debe intervenir, si es necesario, orientar y ayudar a los niños, pero debe ser el grupo el que lleve la tarea principal a buen fin.
  5. Presión positiva. No sólo te vas a esforzar en practicar sino que la presión que supone el hecho de que te están viendo otros,  proporciona  un mayor incentivo para hacerlo bien. Es una presión positiva porque todos los del grupo están batallando con las mismas dificultades. En algunos casos tocar con otros es más fácil porque reduces la tensión de estar a solas con el profesor.
  6. Desarrollo de confianza. Este punto es importante para aquellos alumnos que les cuesta mostrarse en público. En clases grupales, tienes la oportunidad de tocar frente a tus compañeros, ganando confianza para cuando tengas delante a la audiencia.
  7. Creas relaciones de amistad. Uno de los mayores beneficios que consigues es que añades un lado social a tu aprendizaje. Aprender a tocar un instrumento, conlleva atravesar momentos en los que todo parece muy difícil y se hace cuesta arriba. Tener uno o varios amigos aprendiendo contigo te ofrece el apoyo necesario para minimizar esos momentos de bajón y te permite superarlos más fácilmente

En cuanto a las clases individuales de música, encontramos que:

  1. El maestro tiene la oportunidad, de tener el completo cuidado de detalles muy importantes como la posición de los dedos, las manos y las muñecas, el movimiento correcto de los brazos  y la postura en general. Decir que estas cosas no requieren cuidado y que se van corrigiendo con el tiempo es un error, ya que lo que crean es una mala costumbre la cual será más difícil de modificar a la larga.
  2. El aprendizaje se lleva a cabo por una imitación directa, simple y correcta de los ejercicios musicales que el maestro interpreta para que el alumno lo imite, sin distracciones y con un buen ambiente de trabajo, donde el alumno se sienta en tranquilidad para aprender.
  3. Se pueden resolver todas las dudas oportunamente y el ritmo de la clase será determinado por el propio alumno de acuerdo a sus características y nivel personal de exigencia. Por esta misma razón se desarrollan mejor la audición y la memoria musical.
  4. Es más fácil que el profesor se pueda adaptar a tus necesidades y horarios, ya que cuando formas parte de un grupo de alumnos es más difícil adaptarse. Del mismo modo, también es más fácil recuperar clase e incluso si el alumno lo necesita, ampliar el horario de clases para reforzar su aprendizaje.
  5. El tiempo que el profesor emplea en el alumno es completo, ya que la enseñanza es solo y exclusivamente dirigida al alumno. Esto implica que el alumno aproveche más el tiempo y el aprendizaje sea mucho mayor. En cambio en clases grupales, el profesor debe estar pendiente de más compañeros. Esto puede implicar que el alumno acabe necesitando clases individuales o implicar más tiempo en su enseñanza musical.
  6. No genera competencia con los compañeros por lo que el alumno acabe teniendo menos presión que de forma grupal.

 

Para concluir, una opción u  otra siempre serán bien acertadas, por ello debemos también que conocer lo que puede llegar a ser más beneficioso para nuestro hijo y que metodología podría ser la adecuada para él.  En Vento compaginamos ambas atmósferas en busca de la formación musical más completa.

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